Desde Sáenz Peña, con mucho respeto, me atrevo a repudiar las expresiones apresuradas del actual diputado del frente Chaqueño Nicolás Slimel en las que encima con vulgares fotos armadas con inteligencia artificial ataca al compañero Gustavo Martínez por algunas expresiones históricas de este último sobre el método de selección de candidatos PASO.
La misma PASO que el propio ex gobernador Capitanich intentó suspender en épocas anteriores sin éxito.
Y ponemos ese ataque a Gustavo para representar con él a muchísimos dirigentes Peronistas con historia y militancia que en este tiempo han venido siendo destratados, bastardeados y hasta echados, solo por el hecho de no ser obsecuentes al staff de dirigentes conocidos de los espacios que «conducen».
No ha sido sólo -entonces- a Gustavo Martínez.
Por eso pedimos un poco de cuidado al diputado Slimel ya que no es época de andar de bastardeo, ni echando a gente todos los días, o sembrando el odio hacia compañeros con historia militante. Porque compañeros como Gustavo y muchos otros en la provincia tienen el peso de haber defendido con su cuero, espalda, militancia, errores y aciertos al movimiento en épocas difíciles.
No han sido precisamente Peronistas desde el cargo o un sueldo. Al contrario.
Al igual que el ex gobernador, quien ha luchado 2 veces desde el llano militante hasta lograr su primera victoria en 2007.
Así es la historia de nuestro movimiento, que se mantuvo victorioso por escuchar y sumar. Y cuando empezamos a bastardear, perdimos. Sentimos que expresiones descuidadas solo generan rechazo militante.
Porque el Peronismo nunca fue, no es, ni debe ser una tribuna mediática vulgar de fotitos armadas con IA para ridiculizar a otros, usadas tal vez por nenes caprichosos y alborotados. Que tal vez saben más de Chapgpt que de nuestra rica y sana Doctrina.
Hay que dejar de hacer política de IA, ser serios y dialogar, debemos cuidar a nuestros cuadros, salvo que la idea sea rearmar cierta secta derrotada para hacerla resurgir. ¿Cómo pasó para que perdamos?
Cómo ejemplo, sufrí en carne propia el destrato de la «conducción» del Peronismo y de algunos burocrátas y tecnócratas que han manejando ciertos cargos y que nos han llevado a no dejarnos sumar votos para el Peronismo.
Hay que respetar, cuidar, «saber escuchar» no empujar a dirigentes con compañeros como Gustavo y otros más con simpatizantes también Peronistas en todas las localidades del Chaco.
Hay que probar dialogar, escuchar para sanar, por el bienestar de nuestra comunidad y en consecuencia del movimiento Peronista. Nada suman las especulaciones con ideas raras.
-Porque a ver, si pensamos en traiciones, podemos pensar que:
-Si la conducción regaló por 19 años la plaza electoral de Sáenz Peña, ¿Hubo traición al Peronismo?
-Haber acordado con el gobierno radical de los Cipolini para beneficiarse de los desdoblamientos de elecciones, ¿Es traición al Peronismo?
-Hacer acuerdos y reuniones con Cipolini en el B° Monseñor de Carlo en pleno proceso electoral de 2011, ¿Fue traicionar al ex candidato a intendente Penci Morante y al Peronismo?
-Un gobernador Peronista «atendiendo» en el despacho municipal de Bruno Cipolini, ¿es traición?
-Haber llenado de antiperonistas algunas oficinas de gobierno en «nuestro» gobierno justicialista, ¿Es traición?
-Haber dado todas las prioridades a los radicales y desatendido cientos de proyectos comunitarios de nuestros compañeros en Sáenz Peña, ¿Es traición al Peronismo?.
Podría hablar más, pero para muestra sobra un botón.
Hay que conocer que pasó, que errores a propósito se cometieron para no andar dilapidando motes absurdos a nuestros propios compañeros, que aún tienen mucho para dar y hacer.
Y como algo conozco me adelanto a cualquier análisis apresurado sobre los resultados de Sáenz Peña y decirles que, en Resistencia, si no hubiese sido por Jorge Capitanich el Peronismo todavía habría estado esperando un Intendente Justicialsta. Y si no hubiese sido por Gustavo Martínez tampoco el Peronismo hubiese sido opción para gobernar. Por eso, entiendo que son los dirigentes más importantes del movimiento Peronista del Chaco.
La obsecuencia no le sirve ni sirvió a ninguno de ellos, Son muy valiosos todavía. Hay que propender al diálogo y sobre todo aquéllos que llegaron recién a la política del Peronismo. Estos deben dar el ejemplo y sanar por abajo todo lo que se pueda para que los dirigentes más importantes se junten y se escuchen. La sociedad necesita eso. No alborotos que entiendo intentan quedar bien con algún dirigente conocido para lograr un mérito rápido.
Quienes sentimos al Peronismo desde abajo, pedimos respeto a los compañeros de peso e historia.
Hablamos desde aquí con humildad.
Sin cargos partidarios ni estatales. Siempre desde abajo, con libertad y lo mejor: «sin herencias de nuestros padres, ni por amistades con Claudio Loquillo Mendoza o con nuestra recientemente fallecida cra. Sandra Mendoza»; amistades que tal vez en esta actividad -la política- ayudan a llegar más rápido a algunos lugares.
Solidaridad con Gustavo Martínez y en él a los muchos militantes y referentes Peronistas que han sido destratados en este tiempo. Con respeto al cro. Nicolás Slimel que si se equivocó puede replantear sus posiciones.
Cuidemos al Peronismo.
Dante Matías Moreira. Afiliado militante







