La política Argentina y también la Chaqueña atraviesa una crisis de representatividad tan profunda que ya no se mide en ideas, sino en ejemplos frescos, el riesgo de los buro-tecnócratas y el abandono de la historia.
El desembarco de candidatos formados en el sueldo estatal, en despachos cerrados o en la lejanía de la historia, dinamitan hace tiempo el contrato histórico del justicialismo en el Chaco, y expone una descarnada falta de formación y conducción.
Históricamente, el peronismo basó su mística en el trabajo, en mucha ropa de grafa y en la luz de técnicos escuchados con respeto. Barrio, trabajo, y el conocimiento, algunos de los ejemplos que siempre estuvieron imbricados al peronismo.
Sin embargo, hace un tiempo comenzaron a aparecer los muchachos y muchachas desesperados por los cargos, la caja y la famosa teta del estado. Hasta jóvenes que con pocos años ya cobran contratos de dirigentes para grabarse desde los escritorios, en lugar de hablar de política seria. Primero el sueldo, segundo el cargo y por último la historia.
La confusión de sentido y horizonte del movimiento político político -hasta hoy- con más afiliados de la provincia.
Hijos, hijas, socios, amigos y parientes inter contratados en cargos gracias al peronismo perdido.
Este fenómeno que elevó a algunos actores por el solo hecho de tener “cajas y cargos” comenzó hace tiempo a derrumbar aquélla mística profunda, y a irritar a las bases (que por respeto no hablan tan directa o abiertamente): funcionarios y candidatos » de papel”, fugaces y sin conexión con la historia». La historia que fue?.
Políticos sin agenda estratégica, rodeados de staffs de cobrasueldos y otros funcionarios de instituciones que no aparecen ni se juegan por el movimiento porque están preocupados. Que nadie les toque lo poco que queda, esto es, algún sueldo, contrato o cargo en las instituciones. No, de eso no me pregunten, «yo estoy complicado».
Y muchos de ellos nunca trabajaron en la actividad privada.
Una comunidad que va anotando
Así como el Chaco parecer haber quebrado con Zdero y su sociedad antipopular con Milei, también el peronismo parece orientado solamente en agigantar la grieta de esos errores. En lugar de pedir disculpas a la sociedad por el ejemplo fresco de los errores obscenos del gobierno raro de 2019 al 2023, se pierde en la anomia de «militantes reunioneriles», conducción de fin de semana, discursos vacíos, o el resguardo del sueldo o la especulación. No puede ser que sólo quede el fracaso del otro.
Y aún así, la comunidad sabe, ve y escucha. Mira y acciona cómo salir adelante en el día a día. No se manifiesta -al menos abiertamente- pero va anotando la escena. Mientras aparece algún fenómeno chocante, porque buscan cargar un tarro de agua mientras le aparecen en las redes sociales políticos que se dicen peronistas sonrientes, o lo peor, los que no interpretan la gravedad de la realidad en lugar de anotarse para cargos del 2027.
Todo o casi todo choca con el espíritu de las costumbres comunes, divorcia el discurso de la humildad, la justicia social, la sencillez peronistas y el estilo de vida de la dirigencia. O las sonrisas de Meta dolarizado.
No es un detalle al pasar, sino una barrera moral que redefine la identidad misma de la política (y del movimiento).
¿Cómo se construye un liderazgo reflexivo con la comunidad desde la lejanía impuesta? ¿Hasta dónde llega este límite de la desconexión cuando detrás de la liturgia de las sonrisas sólo hay una ambición corporativa de cargos y poder?. Y a las pruebas me remito, dijo el militante que dejó de ir a la casa de gobierno del Chaco porque lo echaban. O a las reuniones o actos, porque se perdió el entusiasmo. Para ser buenos.
O lo dice, hasta con el silencio, el vecino común que dejó de escucharlos.
Se debe y se espera dar un saldo de calidad, que asegure a la gente no estar en presencia de una nueva oferta que reproduzca de nuevo un gobierno de inexperientes, funcionarios ejerciendo comercios familiares, de piqueteros millonarios y militantes abandonados.-
La radiografía del tecnócrata
Ese ejemplo está tan fresco que anula el debate de cara a la comunidad. El fenómeno antinatural de perfil de quien aterriza en el Chaco, en los cargos, la política y en el movimiento perdido, responde a un patrón estandarizado por el marketing político moderno.
Se abrazaban a los piqueteros porque así pensaban (solo ellos) que eran populares; o se muestran con una taza de cocido porque así entienden la solidaridad. Y no!, la solidaridad es el trabajo del jefe de familia que con eso le dé de comer a sus hijos. Con un trabajo compre lo que quiera, sin esperar el regalo del dirigente. Así es el peronismo.
Pero abundó el buro-tecnócrata, afincando en las cajas del gobierno, sin ninguna formación en unidades básicas, en sindicatos ni en el centro de estudiantes, o en alguna comisión barrial. Sólo en el cargo del estado regalado por algún dirigente mayor.
O bien, en alguna todavía lejana Universidad de Buenos Aires o algún despacho corporativo del AMBA, o del también centralismo Resistenciano.
Esa gestión o la aproximación a la realidad chaqueña es puramente gerencial, transformando la militancia en una consultoría.
Los rasgos y los ejemplos frescos – Inconfundibles – Blableta lavada con frases banales
-Política desde el cargo pero solo en el gobierno: la única militancia la hicieron desde los cargos y las cajas.
-Residencias especiales: muchos habitan en la comodidad de ciertos barrios privados; algunos en Buenos Aires y viajan al Chaco de jueves a domingo en época de campaña.
-Obsesión por las métricas: reemplazan el termómetro social y el mano a mano con los vecinos por encuestas de focus group y algoritmos de redes sociales.
-Discurso coacheado: utilizan un lenguaje lavado, desprovisto de ideología real, repleto de tecnicismos económicos que resultan ajenos e indescifrables para el ciudadano común.
-Entorno blindado: se trasladan con gente paga, camionetas con vidrios polarizados, rodeados de Iphone para selfies de selfies y -lógico- evitando cualquier diálogo de más de 15 minutos con gente o compañeros, porque para ellos ¡Es un re lío eso! Porque no lo entienden y porque no hacen nada que no esté rígidamente controlado.
Infinitas las juntadas de asalariados (sueldos fraccionados en cuotas parte), con riesgo de clientelizar “a los pibes” (otro de los conceptos que banalizaron hasta el cansancio).
Todo es un archi conocido diseño de reuniones donde se hablan a sí mismos, entre ellos, recorridas fotográficas exprés en algún sitio, o en las zonas vulnerables, buscando la «postal de la pobreza» para cotizar en sus redes sociales.
O sino, que quedó de las sendas reuniones de 1000 candidatos en los últimos días?. Organización o verso, convocatoria o sectarismo exclusivo?.
El peligro de la burocratización del movimiento
Se puede parar esta realidad?. Este perfil de acción donde también en el movimiento más grande -todavía- de la región, la política se burocratiza en el marco de puestas en escenas conservadoras que chocan con nuestra causa histórica?
Hasta donde es necesario un urgente saneamiento, reparación y debate de altura políticas y técnicas para el futuro diseño de un partido paralizado.
Un cambio urgente del partido “burocratizado por intereses particulares” a un movimiento útil, práctico, sencillo y que transforme para mejorar la vida del Chaqueño.
Pero el simulacro dura poco. La incapacidad para entablar un diálogo genuino con el productor, el ladrillero, el trabajador industrial, o con sectores de la empresa para coordinar programas reales (no blabletas) sobre energía, servicios, programas para el ahorro y la inversión, expone el simulacro de la falsa cercanía.
El buro-tecnócrata no busca comprender la idiosincrasia chaqueña; busca adaptarla a su estrategia de posicionamiento personal.
Volver al gobierno ¿para gobernar otra vez mal?
La realidad que fluye debajo es muy distinta a los vulgares lanzamientos de pre candidatos sin sentido, plan, contenido ni mensaje. Y los ejemplos de las políticas erradas del último gobierno al que el pueblo dejó de respaldar están frescas.
Por ello no es solamente reunir por reunir, hablar por hablar, o forzar la política en medio de semejante confusión, salvo que no se conozca la intención real de que la dirigencia ya se haya transformado en una corporación dedicada a sostener sus privilegios.
Cuidado con el discurso vacío, con el simulador de la elección que viene, con la política sin planificar la posición estratégica de un movimiento grande y que termine de solucionar algunos problemas crónicos de la sociedad chaqueña, realzando la actividad por encima de las chicanas inconducentes.
Y siempre en el marco de una política nacional correcta.







