Atlanto Honcheruk hizo punta advirtiendo el escenario y ahora, en jugada de vaciamiento proselitista, el resto del peronismo votará a favor para quitarle el tinte proselitista al discurso radical.
La ley de reiterancia delictiva ya está contemplada en la normativa vigente, y concretamente el el archi conocido art. 289 que es el que regula la prisión preventiva como herramienta procesal de los fiscales.
Que dice el viejo y conocido artículo 289
bajo el título «PRISION PREVENTIVA» regula que «siempre que existieren elementos de convicción suficientes para sostener como probable la participación punible del imputado en el hecho investigado, después de recibida su declaración, bajo pena de nulidad, se dispondrá su prisión preventiva (es decir, meter preso a alguien mientras se investiga)
1) Si se tratare de delitos de acción pública reprimidos con pena privativa de la
libertad y no aparezca procedente, prima facie, la condena de ejecución
condicional; o 2) Cuando procediendo la condena condicional, hubiere vehementes indicios
de que el imputado tratará de eludir la acción de la justicia o entorpecer su
investigación.
Pero la famosa REITERANCIA ya viene en el último párrafo de este artículo cuando dice que «La existencia de estos peligros se inferirá de alguna de las siguientes circunstancias: reiteración de actividad delictiva, falta de residencia, inexactitud del domiciliodenunciado por el imputado, declaración de rebeldía en otro proceso penal, sometimiento a proceso anterior, haber obtenido cese de prisión preventiva anterior, o condena impuesta sin que haya transcurrido el término que establece el artículo 50 del Código Penal.
Esto es lo que fue tomado como discurso para tanta alaraca radical, mientras todos los profesionales del derecho del País y el mundo, se manejan hace décadas bajos estos canones.
La actualidad de la jugada – Honcheruk hizo punta y luego se sumaron voluntades:
Entre los hechos destacados, fue el actual diputado y Presidente del interbloque Atlanto Honcheruk quien manifestó su voto para que salga la ley en interpretación de la necesidad de dar gestos a la comunidad. Y luego se tuvieron que sumarse las demás voluntades como las de los demás diputados Coquistas. Así quedó prácticamente anulada la jugada en la Legislatura del peronismo que desbarata la trampa radical.
- Votar sin rodeos: Los legisladores de la oposición desafiaron al oficialismo a llevar el expediente al recinto sin demoras.
- Fin de la polarización: Al levantar la mano a favor, el peronismo desarma el latiguillo electoral de que la oposición «protege a los delincuentes».
- El problema de fondo: La oposición aclara que esto para nada cambia el estado de grave situación de la provincia del Chaco en el gobierno de asociación radical libertaria de Leandro Zdero y los hermanos Milei.
En Conclusión
Ejemplos del olvido de la mano dura
Luego, si bien fueron poco conocidos, hubieron altercados en la noche de la ciudad donde también habría participado el amigo del poder, cuando protagonizó otro incidente violento en aparente estado de alteración, a la salida de un local bailable ubicado en calle 13, entre 12 y 14, en Sáenz Peña.
Las preguntas incómodas para algunos diputados radicales
No solo ese, sino que existen varios expedientes que están abiertos a la discusión sobre la prescripción, la reiteración de delitos no aplicada, el olvido de investigar causas de algunos funcionarios, o lo que es peor: la incidencia de ciertos políticos sobre cargos judiciales.
Y allí aparecen el verdaderos interrogantes:
¿qué hubiera ocurrido si el acusado no hubiera tenido vínculos con el poder político, judicial y municipal?
Mientras está claro que desde distintos sectores se reclama públicamente endurecer las penas y perseguir a quienes reinciden en delitos, en algunos casos, el poder y la amistad parecen jugar a favor del imputado amigo.
¿La “mano dura” es para todos o se vuelve blanda cuando el acusado es “amigo de la casa”?
Estos ejemplos, si se intenta hablar seriamente, no solo ponen en discusión una causa penal, sino que exponen profundas contradicciones entre el discurso punitivo de algunos sectores del poder y el trato que reciben quienes tienen contactos dentro de ese mismo poder.







