Signos de opacidad, ambiciones, cierta arrogancia. Se habla de cierto desinterés por la gestión de importante cartera del estado
Por Redacción
El apartamiento del cargo de Martín Sobol de la secretaría de «desarrollo local» no está en ningún sitio, pero representa el ejemplo de ciertas dudas que acontecen, por el brevísimo tiempo que el ahora ex funcionario duró en su cargo.
Entre cuestionamientos por su manejo interno y frías indiferencias, presentó su dimisión indeclinable.
Aunque nadie cree que se trata de renuncia voluntaria por las características de su paso por el estado.
Lo cierto es que su paso por la gestión pública deja al descubierto algunos manejos del ex funcionario, internas y la falta de respaldo político en la ciudad.
Aunque se diga que renunció, sabemos que no es así.
Cronología de una salida anunciada en importante área
El funcionario asumió con aires raros, y venía a mostrar cierta pro actividad privada, pero se vió que el estado “es lo más”. Falló. No sirvió.
Sobol, con poca actividad en la faz privada real, venía hace tiempo encargado de la organización de eventos en la Cámara de Comercio local, y así logró finalmente llegar al estado, donde termino con acumulación de sendas críticas en su breve paso por la gestión pública.
Ya antes, esto es, en años anteriores, habría intentado ser funcionario de los chicos cercanos al ex gobernador Jorge Capitanich, hasta que encontró el lugar en el otro partido político contrario.
A la vez, por aislamiento propio y no hacer funcionar la importante «Secretaría», el que se podría denominar “círculo rojo” del municipio dejó que todo corra, y así terminó en una suerte de vaciamiento de contenido del verdadero rol de dicha secretaría de desarrollo local.
Importante Secretaría
La función de un cargo importante como lo es la Secretaría de Desarrollo Local no es buscar proveedores para el estado, ni solamente ubicar en las calles ciertas carpas para que otras personas vendan productos, sino que es la de “diseñar y aplicar políticas públicas para potenciar la economía, el empleo, la producción y el bienestar social de una ciudad”.
Ello implica algo vital, que es el de buscar “el perfil productivo de la ciudad en la región”; y “unir al sector público con industrias, empresas, emprendedores y vecinos particulares”.
Nada de eso se realizó para la ciudad. Todo se agotó en las ya conocidas y únicas carpas de venta de productos, pero nada más. Todo muy poco.
Y así, como estocada final y sin respuestas desde la cúpula, se dió salida por la puerta trasera. Aunque se va a decir que fue una renuncia por cuestiones personales, para nada es así.
Las claves del fracaso
Se sabe que cierta falta de aval o una búsqueda de algo que no encontró. Que sería?. Nadie lo dice, pero por algunas conductas, se sabe que el ex funcionario buscaba cosas demasiado rápido (las fuentes hablan), pero también que el poder real miraba de costado en sus errores y apuros para acelerar su salida del cargo que deja expuesta la gestión frente a la opinión pública.
Una gestión efímera: sus pocos meses al frente de un importante área se resumen en acciones inexistentes, enojos, malestar, incomodidades y una estructura que nunca le obedeció.
La salida del Secretario de Desarrollo Local del Municipio de Presidencia Roque Sáenz Peña advierte también una necesidad de cambios de criterios de respaldo político. Esta supuesta renuncia, tras poquísimos meses de gestión, expone una realidad incómoda: en el tablero local, el error de ir por costados equívocos y la debilidad política se paga con el puesto.
Fusible sin corriente propia
Es así que a diferencia de los históricos funcionarios del oficialismo, el funcionario llegó al cargo sin el blindaje de la militancia territorial ni el aval del «círculo rojo» Sáenzpeñense.
Es más, en el 2023 estuvo a punto de estar en las filas del Kirchnerismo local, cercano a otro protagonista que comenzaba a moldear el destino del justicialismo local, esto es, el ex ministro de Capitanich, Santiago Pérez Pons, quien se dice que estuvo a punto de presentarlo como miembro del “equipo pobre” que acompañaba a Luisina Lita, la ex concejal de La Cámpora de Sáenz Peña.
Pero ahora, cuando comenzaron a emerger las críticas por sus acciones incómodas, nadie emitió señales de contención.
El contraste: el mantenimiento de los otros
Es raro lo que sucedió, y aunque ningún medio se está haciendo eco de esta noticia, porque la verdad, es una noticia por la extensión de la gestión de otros funcionarios en sus cargos.
Y para entender la verdadera dimensión de esta salida, es imperativo analizar cómo reacciona la conducción local ante las crisis. El ejemplo más nítido es el silencio políticamente prudente de las máximas autoridades que se dice que intentaron remediar esta cuestión pero no pudieron. Era todo «too much».
Hasta ahora se intenta mantener prudente silencio (hasta ahora ha dado resultados).
Pero, de ver esta rauda gestión del ahora ex secretario de desarrollo local, se ve el contraste con la mantención en el cargo de otros funcionarios que -tal vez y solo tal vez- también presenten cierto agotamiento.







