La calma que precede la tormenta en el movimiento político aún más grande que tiene la provincia del Chaco.
Con una gran cantidad de dirigentes afuera de lo visible pero que se organizan en silencio para volver a dar pelea en el debate interno, el Peronismo transita por abajo mucho más de lo que se ostenta por arriba.
Así desde hace unos meses de 2026 los espacios políticos más importante de la provincia comenzaron a levantar el perfil de lo que será la disputa electoral del año que viene. Tanto el oficialismo golpeado por sus gestiones inconclusas y con algunos cambios en la fax política, como el Peronismo dividido y en ebullición.
Todos mueven las piezas en medio de las tensiones de las reglas de juego: Paso sí o Paso no.
Esta definición que tomará la Legislatura del Chaco en breve que dirá si correrá o no este método de selección de candidatos para el 2027 será crucial para despejar el verdadero horizonte del un Peronismo quieto en gran parte de su dirigencia.
Porque es obvio que existe más Peronismo detrás de los candidatos apurados pero sin gravitación social que expone el Kirchnerismo a través de los hilos Coquistas.
Es más, tan apurados que se amonontan sin decir de cara al sol que en cualquier momento Coqui los corre como *chiripá pa meada» y los manda a juntar votos para él. Como dicen los militantes advertisos: «…esto es como siempre pasó en esta obra que ya vimos, mientras tanto se amontonan los fines de semana…».
Por ello la reunión del último fin de semana en la ciudad de Plaza tuvo ausencias más notables que presencias gravitantes.
En esa reunión, donde la línea de comunicación dijo que “Capitanich dijo que no sería candidato”, y hasta algunos se atrevieron a lanzar “me eligió a mí”, dijeron el presente: Penci Morante, Juan García intendente de Machagai, Pérez Pons y Magda Ayala.
De esos, seguramente Morante terminará como diputado, que dicen es lo único que quiere y otro como Pérez Pons seguramente Capitanich le ordenará que haga sus inicios electorales en Sáenz Peña como candidato a intendente (algo que niega y «rehuye?».
Y se sabe que sin la autorización de Jorge Capitanich ninguno va a competir ya que con el respeto que se merecen, no tienen la independencia de criterio que le permita decidir y competir (sin el aval de Coqui).
Y no fueron: Atlanto Honcheruk y Aldo Leiva.
Ninguno con seria gravitación seria para representar al movimiento Peronista, pese al mal gobierno de la provincia. Aunque Maga, Honcheruk y hasta García son mirados como sapo de otro pozo en ese “Coquismo aggiornado” con chicos de Buenos Aires. Esos mismos que tomaron el poder desde 2019 y dejaron con Coqui al peronismo fuera del poder.
Reunioneriles de finde: sin Doctrina ni auto-crítica:
Es así que cada fin de semana o mejor dicho «fin de semana de por medio» la línea interna que conduce Jorge Capitanich se amontona en reuniones y fotos eléctricas, intentando alguna definición concreta del Coqui que por un lado los alienta a salir a la cancha, aunque por otro, se sabe que en cualquier momento los saca de la cancha para «gratificarlos con un carguito menor» cuando él mismo se decida a emprender nuevamente la carrera por la gobernación.
Así de pobre están las cosas. Candidatos apurados sin gravitación provincial ni programa mas que una serie de frases que dependen del dedo ordenador como los viejos comités conservadores donde no se discutía nada al líder erróneo o equivocado.
Los fines de semana son de empuje para ver a quien elige Coqui a candidato semanal en las recorridas apuradas. Obvio por el esfuerzo enorme de la senaduría de lunes a viernes.
Un Peronismo afuera que espera el momento:
Por otra parte, en silencio y por lo bajo, muchos dirigentes Justicialistas mantienen una serie de encuentros y organización a la espera de las definiciones de la Legislatura del Chaco para comenzar a plantear una nueva etapa de debate frontal y pedidos de cambios de rumbos doctrinarios en el seno interno del Justicialismo.
De esta calma de las la política del “fin de semana con Coqui” seguramente con un cambio de métodos de selección de candidatos, el Peronismo -sostienen en cierta militancia- se permitirá un nuevo juego donde cada uno valdrá lo que tiene y casa.







