Nadie les avisó que era una procesión religiosa y no una novela mexicana
Mientras el termómetro de la realidad chaqueña marca niveles críticos de vulnerabilidad social, una postal paralela encendió la indignación pública en las últimas horas. Durante el desarrollo de la tradicional Cabalgata de la Fe hacia Pampa del Indio, un sector de la cúpula política local transformó la histórica muestra de devoción popular en una pasarela de vanidades. Ataviados con finas prendas de vestir, botas relucientes de marcas exclusivas y montando equinos seleccionados, varios funcionarios se pasearon ante las cámaras posando como si fueran auténticos actores de la célebre telenovela «Pasión de Gavilanes».
El contraste, lejos de generar la empatía buscada en sus estrategias de comunicación institucional, expuso la inmensa brecha estética y económica que separa a los gobernantes de una ciudadanía devastada por el ajuste.
Los protagonistas principales de la icónica telenovela Pasión de Gavilanes (2003) se dividen en las parejas formadas por los tres hermanos Reyes y las tres hermanas Elizondo.
Acá, sin todavía ir ninguna pantalla famosa, chicas mujeres y hombres de la política de la provincia pobre desfilaron a caballo con sus fotógrafos al frente.
Todos engalanados con ropas, sombreros y ponchos de marca en un desfile parecido a las grandes oligarquías.
En Pasión de Gavilanes, el vestuario, la estética visual y la pertenencia de clase son los motores principales de la trama, marcando un fuerte contraste entre dos mundos que se atraen y se repelen:
La Ropa: Símbolo de Identidad y VirilidadEl vestuario define el estatus y las intenciones de los personajes, convirtiéndose en una marca registrada de la novela:
El «Estilo Cowboy» Sofisticado: Sombreros de ala ancha, chaquetas de cuero premium, botas tejanas de alta costura, camisas entalladas y grandes hebillas de cinturón. Capaz los políticos de Chaco le ganan a los actores.
Y la sensualidad rural: Las camisas abiertas en los hombres y los jeans ajustados con sombreros en las mujeres fusionan la moda de campo con un erotismo estilizado para la televisión.
Algo así, pero rodeado de miseria y pobreza económica y cultural es la que muestran ciertas mujeres y hombres de la política chaqueña.
Pasión de Gavilanes en las redes; miseria en los hogares
La desconexión con la realidad de los sectores vulnerables quedó registrada en cada fotografía de alta definición publicada en las plataformas digitales gubernamentales. Mientras las imágenes emulaban un set de grabación de ficción, el Chaco profundo enfrenta una de las peores crisis de ingresos y servicios públicos de su historia reciente. El contraste con las prioridades de los ciudadanos es alarmante:
* Salarios recortados: Empleados públicos denuncian la quita sistemática de adicionales y la depreciación de haberes frente al aumento de la canasta básica.
* Miseria en la clase trabajadora: Pérdida del poder adquisitivo generalizada e índices de pobreza que ubican a la región entre las más afectadas del país.
* Hospitales vacíos: Crítica escasez de medicamentos esenciales e insumos básicos en los centros de salud del interior, dejando desprotegidos a los enfermos crónicos.
* Universidades al borde del cierre: Instituciones de educación superior reportan la imposibilidad de afrontar las exorbitantes boletas de energía eléctrica, amenazando la continuidad de las clases.
La festividad religiosa, que históricamente ha pertenecido a los promeseros de a pie y a los jinetes auténticos de las agrupaciones folclóricas locales, se ha visto eclipsada por un despliegue de puestas en escena exageradas no de dirigentes políticos de los partidos mayoritarios de la provincia. La indignación en las redes sociales no tardó en replicar los conceptos del lema que hoy define el malestar popular: gobernantes jugando a ser «patrones de estancia» de una costosa producción televisiva, dándole la espalda a una provincia sumergida en la emergencia económica.
Lo cierto que nada de la sonrisa de novelas y series de Netflix explican ni solucionan la realidad de los apasionados dirigentes de la provincia.









