En junio rigen las nuevas tarifas con subas que superan el 2%. Desde los surtidores advierten que, por la crisis, cada vez menos conductores llenan el tanque.
El mes de junio arranca con un nuevo dolor de cabeza para los propietarios de vehículos. Los precios de los combustibles volvieron a registrar modificaciones al alza, con incrementos que varían según la petrolera y el tipo de producto, pero que en varios casos ya superan el 2%.
La suba impacta de forma directa en el presupuesto mensual de los ciudadanos y, según fuentes del sector, el panorama a corto plazo no es alentador: para el mes de julio ya se preparan nuevos ajustes en los surtidores de todo el país.
El fin del «tanque lleno»
El constante avance de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo transformaron drásticamente el comportamiento de los consumidores en las estaciones de servicio. Estacioneros de distintas banderas señalaron una tendencia que se consolida: muchísimos conductores ya no cargan el tanque completo.
«La gente viene y carga solo lo necesario para el día a día. El impacto en el bolsillo es muy fuerte y el combustible pasó a ser un gasto medido al centavo», explicaron desde los sectores de expendio.
Disparidad en los surtidores
Si bien el incremento se sintió con fuerza en las principales petroleras del mercado (afectando tanto a las naftas como al gasoil), el comportamiento de los precios no fue unánime:
Nafta y Gasoil súper: Registraron las mayores subas, superando el 2% en promedio.
Líneas Premium: Sorpresivamente, algunas marcas decidieron mantener los valores de sus combustibles de mayor calidad sin cambios por este mes, buscando no enfriar aún más la demanda de los productos más costosos.
Se espera que el ritmo de actualización de precios continúe durante todo el invierno, profundizando el cambio de hábito de los automovilistas que ahora cuidan el combustible más que nunca.







